Antecedentes

 

Honduras tiene un histórico anhelo por vivir en democracia, pero no siempre fue así.  

Durante la decadencia del período colonial, la conformación demográfica de Honduras era tal que tan solo un fragmento de la población concebía la noción de un estado nacional independiente o de uno federado con el resto de las provincias centroamericanas. 


La idea de la independencia surgió del conflicto entre los criollos, españoles étnicos nacidos en las colonias, y la Corona, por la desigualdad de sus derechos respecto de sus padres y abuelos nacidos en España. Los ladinos y los indígenas poco interés sentían en constituirse en una nación separada e independiente. 


Las ideas liberales propias del Iluminismo y de la Revolución Francesa, así como de las oportunidades que resultaron de la expansión de Francia bajo el liderazgo de Napoleón, así como del deterioro de la capacidad española para defender su territorio en el Caribe, permitieron a los criollos impulsar su visión de un sistema de libertades, pero también de privilegios, al declarar su independencia de España, anexarse a México y luego alcanzar su independencia definitiva. 


El Siglo XX con la inconclusa Reforma Liberal, la difusión de las ideas marxistas, las guerras intestinas y la acelerada expansión de la influencia y poderío de las compañías bananeras estadunidenses produjeron en gran parte de la población un anhelo por un sistema justo en el cual pudiese protegerse cada hondureño de los abusos y desigualdades que cometían señores y caciques; o en su defecto, poder aprovechar para sí mismos las oportunidades y ventajas que podía ofrecer la lealtad para con un poderoso señor al cual servir. 


La democracia ha sido siempre propiedad de quienes han entendido de manera más clara sus ventajas. Para los señores feudales dispersos a lo largo de un extenso y fragmentado territorio, y para los burgueses que podían servirles o sufrir bajo su manto, la democracia ha sido un asunto de supervivencia. 


Para los ladinos y los cada vez menos indígenas que sucumbieron ante el mestizaje, el hambre, la desigualdad y la enfermedad, la democracia es algo de lo que todos hablan y que permite asumir banderas que nos pueden proteger o perjudicar. 

En esencia, la democracia en Honduras es la historia de una nación joven que escucha a otros hablar sobre las bondades de la vida republicana y de lo cual comprende que es básicamente algo bueno, pero que no conoce históricamente ni comprende en sus sentidos más pragmáticos. 


La democracia es, para los Trescientos con Dignidad , un ideal propio de la Civilización Occidental y la abraza en su formato ideal bajo el cual la Ley y la institucionalidad, y no la voluntad de los hombres, hacen posible garantizar las libertades comunes a todos para que sean los hombres libres quienes produzcan y disfruten de la riqueza, la paz y la elevación de sus condiciones como seres humanos que buscan su bienestar y felicidad sin perjudicar a nadie.